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Pautas efectivas para el trabajo con familiares: el caso de Luisa y Rubén

“El amor conyugal es la máxima amistad. Es una unión que tiene todas las características de la buena amistad: búsqueda del bien del otro, reciprocidad, intimidad, ternura, estabilidad y una semejanza entre los amigos que se va construyendo con la vida compartida. El matrimonio agrega a todo ello una exclusividad indisoluble, que se expresa en el proyecto estable de compartir y construir juntos toda la existencia.”

Amoris Laetitia, Papa Francisco.

Luisa y Rubén como matrimonio – escisión de Rubén de su negocio familiar

Luisa y Rubén tienen una buena relación matrimonial, que lleva quince años. Rubén se había escindido de un negocio familiar, donde era condómino con sus hermanos. Luego de algunos años de desgaste societario de la segunda generación (a la que Rubén pertenecía) y después de una ardua negociación, Rubén se escindió con un importante patrimonio que quedó para que administrara él solo. El mismo consistía en varios activos, en cuales está la empresa agropecuaria.

Nueva situación patrimonial

Una vez consolidada su nueva situación patrimonial, Rubén tenía que administrar por sí mismo y sin depender de sus Hermanos, su nueva y ahora individual empresa agropecuaria. Rubén tenía un dilema: ¿cómo administrar bien el patrimonio heredado? Se preguntaba que sería lo más conveniente: ¿Tomar a su cargo el gerenciamiento, tercerizar el trabajo, o bien compartir la gerencia con su mujer, Luisa, profesional de ciencias económicas?

Solicitud de ayuda externa

Ungido por las circunstancias, Luisa comenzó a ayudar a Rubén en la administración del negocio agropecuario. Ambos tenían conceptos claros. A pesar de estar viviendo una fuerte crisis matrimonial mezclada con sus problemas empresariales, entrevistaron a un consultor en empresas familiares y a una profesional de la salud mental. El motivo era doble: mejorar la empresa y la relación matrimonial. Ambos profesionales acompañaron al matrimonio a tomar una decisión más favorable. Así, luego de algunos meses de entrevistas, Rubén finalmente decidió la administración conjunta de la nueva empresa con su mujer Luisa.

Decisión de ambos

Al resolver su dilema de esta manera, Rubén pudo dedicarse a otras actividades (artísticas), que había postergado en el último tiempo, debido a la previa negociación con sus Hermanos.

Desarrollo empresarial

Luisa y Rubén pudieron abocarse en forma adecuada a esta nueva actividad: administrar juntos la empresa, teniendo en cuenta su principal objetivo: cuidar el patrimonio pensando en sus tres hijos. Parafraseando la frase: “La empresa no la heredaste de tus padres y/o abuelos, la empresa te la prestaron tus hijos y tus nietos.” Así, pudo ayudar a administrar la empresa que Rubén habían heredado y que no sabía cómo administrar.

Luisa era una profesional mucho más adecuada que Rubén para administrar el nuevo negocio de la pareja. Ambos estaban movidos por una convicción profunda de dejar algo de valor patrimonial a sus tres hijos.

Pautas efectivas para el trabajo con familiares

Como corolario de esta situación, compartimos unas pautas que pueden ser de provecho a la hora de trabajar con familiares, en este caso con la pareja.

1-Acuerdo conjunto sobre el desarrollo conjunto del trabajo en la empresa

Si bien Luisa y Rubén tenían un conflicto de pareja, mezclado con una confusión sobre cómo cuidar el nuevo patrimonio, no permitieron que éste destruyera su relación sentimental. Supieron pedir ayuda a un profesional de las Empresas Familiares y, además, a una profesional de la salud mental adecuada que los acompañaron. Ambos los ayudaron a discernir lo más conveniente en la empresa y se fortalecieron como pareja. Lo más conveniente fue para Rubén que pudiera dedicarse también a su vida profesional independiente, mientras que Luisa se dedicaría a administrar los activos heredados por Rubén. De esa manera, ambos quedaron satisfechos.

2-Capacidad de escucharse mutuamente

Luisa y Rubén pudieron separar las cuestiones de la empresa de las cuestiones conyugales. Se pudieron escuchar con empatía, gracias a que pudieron hablar con un consultor y a una profesional de la salud mental, que los ayudaron a profundizar en sus necesidades más importantes: compartieron sus visiones con respecto a la empresa y darle mayor unión a la familia. Además, pudieron renovar sus deseos de continuar juntos como pareja, mientras cada uno hacía algo diferente a esta empresa.

3-Conocer y confiar en el otro

No había sido fácil para Rubén aceptar la decisión de compartir la administración de la empresa con Luisa. A través de algunas conversaciones difíciles, Rubén pudo volver a renovar su confianza en Luisa, como la mejor opción para administrar conjuntamente su empresa.

4-Buena fe y amor a la familia

A pesar de estar enfrentando una crisis de pareja, tanto Luisa como Rubén querían preservar la relación, aunque no sabían cómo hacerlo. Se animaron a compartir esta necesidad de ser ayudados por una profesional de la salud y por un consultor de empresas de familia. Estos últimos los acompañaron y encarrilaron para mejorar la empresa y fortalecer la relación de pareja. Transformaron sus enojos, sus malentendidos y sus frustraciones en semillas de renovación del amor de pareja, a sus tres hijos y de confianza en el futuro común.

Conclusión

Luisa y Rubén reconocieron y aceptaron su situación, con dolor y con realismo. Pidieron ayuda, necesaria en esos momentos, a profesionales idóneos y, así, pudieron salir fortalecidos de esta crisis de pareja. Hoy Luisa y Rubén pueden disfrutar de una administración exitosa de su empresa y de una relación de pareja más fuerte, mientras el negocio está siendo administrado en muy buenas manos.

René   Llapur